Breve reseña sobre el Artesano
Roberto Rodolfo REIGOSA nació en el hoy turístico barrio de Palermo, cuando éste era un verdadero crisol de razas, hijo de una profesora de piano y de un luthier, creció entre instrumentos musicales, música, músicos y libros. De sus padres heredó el amor por el arte.
De su padre en especial, el manejo de las herramientas de mano, el cuidado en el acabado de las piezas y el olor de la madera noble. Dedicó sus estudios a varias disciplinas: fotografía, dibujo (artístico y técnico), escultura, grabado, máquinas herramienta, historia de las armas, en fin, todo aquello que directa o indirectamente le permitiera o le fuera útil para el logro de alguna de sus pasiones.
Desde los 10 años de edad se relacionó con las armas, primero como tirador aficionado, luego – más seriamente – como tirador federado, interviniendo en campeonatos locales y nacionales.
Paralelamente, aplica sus conocimientos sobre armas primero en las propias, modificándolas, adaptándolas y mejorándolas, para luego – a pedido de los que conocían sus trabajos – hacerlo profesionalmente. Debido al ambiente deportivo en que se desarrollaba, se especializa en cachas deportivas sobre medida, utilizando nogal turco o francés por la belleza que posee intrínsecamente.
Luego amplía su radio con culatas deportivas sobre medida y con modificaciones de culatas militares a deportivas, aprovechando el buen material que algunos “surplus” tienen, para rescatarlo nuevamente adaptados a un nuevo uso. También restaura armas antiguas y rejuvenece cuchillos para volverlos al uso.
En el grabado, otra de sus pasiones, se forma en el taller del Maestro Grabador Alberto TONELLI, que junto con sus hermanos desarrolla la noble labor de la joyería fina y a pedido en Buenos Aires. Luego, en forma individual se dedica a volcar sus conocimientos de grabado sobre las armas, al tiempo que abre un taller en sociedad con una armería comercial. Luego es tentado a asociarse con otro profesional y muda sus herramientas a un nuevo local, en el que permanece tres años, para después retomar la decisión de seguir su camino en forma individual, como hasta ahora. Se caracteriza por su obsesiva pasión por el diseño único, los acabados a mano, la combinación de negros profundos con dorados o plateados (mates o brillantes) y el respeto de los estilos correspondientes a los períodos u orígenes de las armas.
Luego amplía su radio con culatas deportivas sobre medida y con modificaciones de culatas militares a deportivas, aprovechando el buen material que algunos “surplus” tienen, para rescatarlo nuevamente adaptados a un nuevo uso. También restaura armas antiguas y rejuvenece cuchillos para volverlos al uso.
THOMAS EDWARD KINGJOYS